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LA SIRENA Y EL BALLENERO DEL SUR

Fue durante uno de mis acostumbrados viajes a buenos aires, que agotado y tensionado de las reuniones y desacostumbrado a su ritmo vertiginoso, decidí ir en busca de unos masajes que me relajaran.No disponiendo de la Lámpara de Aladino para frotar, encendí la notebook y me conecté a Internet. Maravilloso mundo que no conoce de fronteras, donde todo se obtiene y donde tanto se puede llegar a perder. Rápidamente la pantalla comenzó a poblarse de anuncios donde centros de estética y relajación compartían espacio virtual con voluptuosas masajistas que, en insinuantes atuendos, ofrecían todo tipo de masajes y relajaciones.Lejos de desecharla, la belleza femenina es algo que disfruto y hasta idolatro, pero no era lo que estaba buscando. Tampoco la fría recepción de un SPA, por mejor ambientado que estuviese.

 

Fue entonces que apareció El Lugar de Olirita, que sobre la base de un buen diseño y a poco de leer su propuesta y el particular RELATO, no pudo menos que despertar mi curiosidad. A esta altura el relato aparecía como una excelente técnica de promocionar y diferenciar el servicio, pero al fin y al cabo esto no hacía más que hablar positivamente de la misma.Siguiendo con el camino propuesto en la página WEB, acorde telefónicamente el horario de mi SI Sesión Inicial, que por cierto me sonó como una necesidad de aceptar la propuesta. Sí Olirita, quiero conocer TU lugar.Llegue al departamento, me atendió Olirita con su promocionada y real sonrisa y sin duda alguna su tranquilidad y el lugar, eran el fiel reflejo de lo relatado por el cliente de río gallegos. Pase al ambiente con la camilla y al poco rato apareció Sandy, quien me ofreció mi Sesión Inicial con esmerado profesionalismo.

Me retiré satisfecho y cómodo, deslumbrando la posibilidad de convertirme en un cliente habitué del lugar.En el siguiente viaje regresé, eligiendo una sesión algo mas extendida. En esta oportunidad, conocí a Zuggi. Esta maravillosa niña que, sin descuidar sus masajes imponía una presencia simpática que invitaba a conversar con ella. Lejos de distraer la relajación y de un modo diferente, conducía la mente a un estado confortable y a la perdida de identidad como Cliente.

En esa habitación iban desapareciendo la masajista y el cliente y comenzaban a corporizarse Zuggi y Yo.Así fueron sucediéndose los encuentros, y el llamado telefónico para agendar un horario, dio paso a mails que motivados por ese bienestar y la forma de requerir de una nueva sesión y de nuestras charlas, transitaron distintas identidades como la de Bucanero, Virginiano, Poeta o Ballenero.

Como el agua que transita caminos hasta encontrar su cauce, esta historia fundió las identidades en una sola, dando vida a un personaje llamado “el ballenero del Sur”, quien atrapado por el encanto de una sirena de nombre Zuggi busca atracar su barca una y otra vez en esa maravillosa isla. Lugar del cual alguna vez me adueñé y establecí como Mi Lugar, Mi Oasis y en donde el Tesoro escondido resulto ser ella junto a sus masajes, su simpatía, su sonrisa, su mirada y su paz.

El Ballenero del Sur.


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